amor mio THE ACCADEMY

El poliamor según Andres Neumann


Una noche, después de haber tenido sexo variado y complice, de estos que deja la carne viva al aire, Kritza me dijo:
“Te voy a leer algo”.
Se levantó, se fue a coger el bolso que estaba perdido en el suelo entre los desperdicios de nuestras performances amorosas. Se agachó enseñandome el blancor de sus nalgas que enmarcaban sus labios ligeramente hinchados.
Sacó una tableta. Se volvió a tumbar, la encendió y me dijo:
“Lee allí donde el texto está evidenciado”.

Con algo de curiosidad, no tardé en entender de que iba la historia:

 

 

Se trataba de “El viajero del siglo”‏ de Andrés Neumann un libro ganador del premio Alfaguara (130 mil euros) en 2009 que sorprendió por la capacidad de retratar el siglo XIX con los ojos de nuestra actualidad. En este párrafo Andrés se enfrentaba al difícil tema del poliamor. Entre una selva de exclamaciones e interrogaciones logré entender que algo bueno del tema había captado el joven autor de 37 años argentino de nacimiento, pero granadino de toda la vida.

 

 

“Explícame una cosa, dijo Álvaro, si tan enamorado estás de Sophie, ¿cómo puedes soportar que esté con otro hombre al mismo tiempo?
Al mismo tiempo no, sonrió Hans cuando está conmigo no está con nadie más.
Bueno, dijo Álvaro, pero no eres el único y cuando uno quiere de verdad a. Es que, lo interrumpió Hans, no somos únicos. En realidad todo el mundo está, o piensa de estar, con otros, ¡Vamos, vamos!, dijo Álvaro ¡No me vengas con eso!, ¡Es una pose!, ¿Vas a decirme que no te da celos pensar en los momentos que ella pasa con Rudi? No digo que nunca sienta celos, contestó Hans, lo que digo es que no dependen de lo que ella haga. Uno puede morirse de celos por razones imaginarias.

Pero, insistió Alvaro, ¿no te da miedo perderla?, ¿que pueda preferir a otro, Rudi o el que sea?
¡Claro que me da miedo perderla!, dijo Hans, lo que digo es que eso no pueda evitarse siendo el único hombre con el que ella se acuesta, ¿entiendes? Hasta te diría que es más fácil perder a una mujer si le impides que conozca a otros hombres.
¿Y qué pasa, objetó Alvaro, si ella conoce a otro y le gusta demasiado?

Puede ser un riesgo, admitió Hans, pero más peligrosa es la curiosidad insatisfecha. Podemos llegar a obsesionarnos con alguien sin tocarlo, o precisamente porque no lo hemos tocado. Por eso desconfío de las mujeres fíeles, ¡no te rías!, son capaces de idealizar tanto a otro que no hay manera de evitar que se enamoren de él. ¿Acaso las parejas fieles no fracasan? (¡Y cuántos matrimonios se mantendrán en pie gracias a los amantes!) Todavía no sé, dudó Alvaro, si me tomas el pelo o piensas eso de verdad.

Querido, dijo Hans, ¡te has vuelto conservador! Eso lo dices, negó Alvaro, porque eres joven. Cuando uno es joven le gusta jugar a la incertidumbre. Pero al hacerte mayor vas perdiendo casi todas las certezas, y te aferras como un perro a lo poco que conoces: tu amor, tu familia, tu territorio.

Soy mucho menos joven de lo que crees, replicó Hans, y aparte de Sophie ya he perdido las certezas. ¿Y ella qué?, dijo Álvaro, ¿está de acuerdo con tus teorías? Huy, rió Hans, no sabes cuánto Además… ¿Además?, se interesó Alvaro inclinándose hacia delante. Además susurró Hans, así me da más gusto, ¡lo que aprenda por ahí, que me lo enseñe!

¡Vamos, hombre, por favor!, exclamó Alvaro alejándose, ¡eso ya es ser cínico! No, no, se ofendió Hans, es imposible ser cínico estando enamorado. Y yo estoy más enamorado de Sophie que de nadie jamás.

Lo que pasa es que, cómo te lo explico, para mi no hay nada más hermoso que sentirme elegido, ¿entiendes? En fin. Ahora puedes denunciarme al padre Pigherzog o invitarme a otro café, que todavía no has pagado ninguno. Café no dijo Álvaro, whisky. ¡Camarero!, ¡por favor, dos whiskys! ¡Los dos para el señor!”

Al acabar la lectura dije:
En realidad es cínico querer a alguien y obligarlo a estar sólo contigo. Mejor dicho, no creo que esto pueda ser amor. Por lo menos por como lo entiendo yo. Todo el mundo haría bien en especificar que significa ‘amor’ “
¿Y para ti qué es? me preguntó inmediatamente Kritza.
Para mi estar juntos significa aceptarse, conocerse profundamente y evolucionar juntos. No entiendo como se pueda querer a alguien bajo la obligación de no tener contacto con otras personas a las que quieres. No puedes creer que amar es un sentimiento puro si quieres que la persona que amas sea sólo tuya. Sería como una sinestésia. Es un triunfo del Ego.

 

 

Esta semana dos personas me sorprendieron. Una es Lukleais una amiga a la que quiero mucho. Ella siempre quiere follarme locamente. En una de las últimas ocasiones en que watsappeabamos sobre temas generales la sentía más distante y le pregunté el motivo. Ella me dijo ‘Kind of loving a man. This is strange on me but I’ll try’. (Estoy intentando amar a un tipo, aunque esto es algo extraño en mi).

Y me pregunto: “¿Qué tiene a que ver que ames a una persona con el hecho que nosotros hablemos amenamente? Entiendo que a lo mejor no quieras dedicarme tiempo, que no quieras tener sexo. Pero hablar unos minutos por whatsapp… mah, no lo entiendo.
A lo mejor no quiere que su chico se ponga celoso, no quiere que se estropee todo por estar hablando contigo. Dijo Kritza.

¿Y esto te parece algo positivo, de una relación sana? dije yo ¿Te parece que puedas tener una buena vida con alguien a tu lado que no te permite tener una conversación con otras personas? ¿Cómo es posible pensar que amar signifique e implique esto?

En las relaciones las reglas más importantes parecen ser dos:
1 – Eres mío/a
2 – No puedes tener sexo con nadie más

Como si esto fuera lo más importante de una relación. ¡Hay muchas componentes que considero más importantes en una relación humana!
¿Cómo qué?
Ya te lo dije, tener la seguridad de conocerse profundamente y evolucionar juntos.
Kritza se quedó mirandome fijamente.
Pocos días después escribo a otra amiga que quiero mucho, Miss Scream. Con ella no hablábamos desde hace tiempo. Ella se perdió después de unas de las noches de sexo más intensas y bonitas que puedas imaginarte.
Wow, lo dices con mucho orgullo, dijo Kritza.
Si quieres un día te la cuento, fue increíble. Pero justo después de prometernos silenciosamente complicidad eterna ella desapareció. Y a mi me pareció raro, pero lo respeté.
De vez en cuando nos vemos en la calle donde trabaja, hablamos un poco, sonreímos, nos abrazamos y listo. Si un día habrá ocasión, seguro que volveremos a entendernos.
Pero por ahora es así. Si ella está feliz, me parece muy bien.

En fin, le escribí algo. Ella antes nunca utilizaba el whatsapp. La vi un día por el cyberantros y le escribí ‘hola’. Charlamos un poco de cosas generales, hasta que me dijo que no quería halar más.
¿Por qué?
Estoy disfrutando mucho de la relación que tengo. Me contestó. Textual.

Otra vez.
¿Qué tiene a qué ver que disfrutes de tu relación con el hecho que hables conmigo?
¡En serio, no entiendo estas relaciones que obligan a dejar fuera todo tipo de contacto ‘peligroso’. Si es peligroso hablar conmigo por whatsapp, la cosa va mal. ¿No crees?
Señor Dspider, a lo mejor simplemente estas amigas se han aburrido de ti y ya no te quieren hablar más. Dijo Kritza.
Será así, como tú dices. Entonces ¿Por qué me sueltan las historias de sus amores exclusivos?
Porque es más fácil. Dijo Kritza.
Están muy lejos de tener unas relaciones evolucionadas. Por esto acabarán mal y ellas volverán a ser abiertas como antes. Dije yo, un segundo antes de predisponerme para un sueño profundo y reconciliador.

Pocos minutos después Kritza se levantó, me dio un beso, sonriendo puso en evidencia en la mesilla una horquilla negra que no era suya y se enfrentó a la noche madrileña, pensando con algo de satisfacción en su desayuno solitario.

 

 

 

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